Cómo Sobrevivir A Tu Primer Trabajo

Una Guía De Principiante

Cómo Sobrevivir A Tu Primer Trabajo

Es tu primer día en el trabajo, y, naturalmente, estás nervioso. Decides, por el bien de la catarsis, hacer una recapitulación rápida del camino que te llevó hasta la pantalla del ordenador a la que miras fijamente y con determinación, un camino que muchos lectores de INOMICS conocerán muy bien. 

Te graduaste. A tanto un gran coste emocional como un agobiante coste financiero, lo conseguiste. Tres años de (más o menos) trabajo duro, se terminaron. Para no volverse a repetir, dado que tu hígado ahora sufre las consecuencias. Tu estancia al fin se acabó. Aun habiendo sido larga, no remunerada y no muy interesante, probablemente valió la pena: todo el mundo parecía insistente en que lo hicieras, y lo hiciste. Por lo menos sirvió para un importante propósito. Actualizado, con el tamaño de la fuente ajustado a 24, tu CV finalmente logró cubrir una hoja A4completa. Animado, comenzaste con la búsqueda de trabajo. 14 meses después, la autoestima ya se ha ido, tu perseverancia valió la pena, la entrevista que tanto esperabas recibió la atención que se merecía. Nervios tragados, luchaste contra una fuerte competencia durante cuatro asaltos de interrogación, tu futuro gerente de línea se persuadió por tu disponibilidad a trabajar los fines de semana. Con el contrato firmado, ahora te sientas delante del ordenador, con nervios, esperando a que la edad adulta comience.

Ahora, ¡que no te despidan!

Y lo nervios están ahí por una razón. El trabajo no es un paseo por el parque. De hecho, dormirse en los laureles sería ahora algo imprudente. La jornada laboral de 9 a 5 puede ser un maestro cruel, rigiendo con mano de hierro, la cual es particularmente propensa al nepotismo. Para sobrevivir a su tumulto y sus prejuicios, uno tiene que ser inteligente, espabilado y estar alerta – las cosas que no se enseñan en la uni, pero cosas que necesitarás lo antes posible. Un exceso de confianza en cualquiera de estos aspectos podría suponer un castigo. Pero seamos positivos, siempre te puedes preparar. Existen pautas que, si se respetan, minimizarán las posibilidades de que te despidan, mientras que maximizarán tus probabilidades de éxito. En conjunto, estos consejos forman la guía de INOMICS para sobrevivir a tu primer trabajo. 

Familiarízate rápidamente con la cultura corporativa

Una comprensión de la cultura corporativa será crítica para tu longevidad. Por regla general se debería de respetar (a menos que, evidentemente, sea tóxica), particularmente al principio. Eso también incluye las partes que puedan parecer absurdas, ya que, inevitablemente – y no hay nada de malo en ello – tendrá aspectos que no te gusten. Llevar una corbata a 35 grados de temperatura, por ejemplo, es insufrible, no hay nada de profesional en unas caras rojas y sudorosas. Pero, como novato, ahórrate la objeción y mantén tu cuello bajo el parapeto. Trata de evaluar la cultura corporativa antes de que vayas a intentar desmontarla. Ésta se desarrolló en tu ausencia y reflejará tanto la historia como los valores de la empresa, que, como no es de extrañar, muchos apreciarán. No vayas a ofender a los demás en tu primer día.  

Y no ofender debería ser fácil, al fin y al cabo eres una persona considerada. Pero probablemente tendrás aspiraciones más altas, querrás marcar una impresión. Una de las mejores formas de hacerlo – más allá de ir dejando galletas cada día en la cocina del personal, lo cual puede llegar a ser caro – es hacer preguntas. Aunque no solo a cualquiera. Encuentra a un compañero simpático, alguien que esté un escalón por encima de la cadena alimenticia, e infórmate sobre el funcionamiento de la oficina. Descubre las costumbres de la oficina. Solamente observando aquello que se sobreentiende, te permitirá encontrar la verdadera aceptación de las antiguas tradiciones. ¿Acaso la gente se va cuando el reloj marca las 5? ¿Tiene el jefe alguna peculiaridad inusual que tengas que hacer como que no lo has visto? ¿Y cómo de formal es el código de vestimenta? Llevar un control de estas prácticas no solo te ayudará a asentarte, sino que además te sacará de la línea de fuego. Y sí, si tienes el dinero, deja las galletas. El soborno tiene su función.

how to survive your first jobDestaca tu humildad y disposición a aprender

Puede que suene desesperadamente obvio, pero te sorprendería la cantidad de gente que llega a tener dificultades por no mostrar suficientes ganas para aprender. No seas uno de ellos. Aprende de tus errores rápidamente, manteniendo tu dignidad sería lo ideal. Y sé abierto sobre aquello que todavía no entiendes. Pedir instrucciones cuando no se está seguro sobre algo es preferible a tomar decisiones precipitadas, con las que efectivamente no vemos nada, y esperamos lo mejor. Los resultados del enfoque de la “bola de demolición” requieren una gran cantidad de tiempo, son desconcertantes y pueden hacer que pierdas el trabajo. Evítalo. Los jefes admiran la humildad en sus empleados. Su práctica facilita una comunicación honesta y eficiente, y demuestra tanto madurez como confianza. Recuerda, no estás más que en el nivel inicial. Nadie espera la perfección, por lo que no hay necesidad de que pretendas poder ofrecerla. Siéntete cómodo con lo que sabes. Después de todo, eso hizo que te contrataran. 

A todo nuevo empleado que está empezando le gustaría saber sobre su desempeño. Una manera práctica de ello, sería establecer un diálogo abierto con tus supervisores. No todas las empresas programarán automáticamente una evaluación del rendimiento, y a menudo cuando lo hacen, son esporádicas. No muy útil para alguien nuevo. Si éste es tu caso, sé proactivo y solicita una. No tiene que ser un asunto súper formal, no es más que una forma de tener una idea sobre tu desempeño desde una perspectiva vista desde arriba y saber exactamente donde deberías mejorar. Además, un poco de tiempo cara a cara con tus superiores siempre resulta útil para dar - o con suerte consolidando - una buena primera impresión. Sin embargo, sé sensato: el servilismo no es un rasgo atractivo. Lamerle las botas a tu jefe se debería moderar y habría que hacerlo específicamente a medida de su ego. 

El sobreesfuerzo está mal

Y fácilmente hecho. La tentación de prometerle todo a todo el mundo es simplemente natural, especialmente en las primeras semanas cuando los nervios puede que sigan alterándose. Todos conocemos el deseo desesperado de querer impresionar, de ser vistos como competentes, independientes, e inmutables. De manera abstracta, estas inclinaciones son positivas, te enseñan a ser una persona bien intencionada, estando dispuesto a poner de tu parte, y más. Por lo tanto, en ese ámbito, bien hecho. Sin embargo, tienes que tenerlas bajo control. Un entusiasmo desmesurado puede meterte en todo tipo de problemas. Prometer mucho más de lo que eres capaz de cumplir será un agravio para las personas; personas con poder sobre ti; personas que podrían hacer que te despidan. Protégete contra ésto. Está bien decir que no a hacer otro ‘favor’, y a veces es necesario. Según dice el famoso refrán: es mejor hacer una cosa bien que tres cosas desastrosamente. No te subestimes, solo sé realista con lo que puedes manejar. Sé juzgado en tus propios términos. Te irá mucho mejor. 

La iniciativa

Llévalo a cabo. Teniendo en cuenta lo anterior, deberías de tomar la iniciativa. Y si es posible, pruébalo y llévalo a cabo cuando haya gente - mejor con tus superiores - mirando: hazlo visible. Ésto te hará parecer un experto, mostrando tu liderazgo, y cuando las promociones estén a la vista, te ayudará a destacar. Ésto se puede lograr de varias maneras. La más obvia, es hacer más de lo que se espera. En el comienzo, tus instrucciones estarán bien demarcadas y en su menor exigencia, por lo tanto, solo en lo posible trata de ir más allá (tenlo en cuenta sensatamente), mientras te asegures de no dar un sobreesfuerzo (por favor ver más arriba). Ésto no significa tener que sacar la basura, aunque es un bonito gesto y una tarea que muchos evitan. Significa estar comprometido y contribuir con ideas en ámbitos que encuentres interesantes o en los que tengas dominio, incluso cuando no se te hayan pedido. Las instituciones modernas conocen bien la necesidad de innovar para mantener su relevancia. Trata de formar parte de esta innovación. Porque si lo haces, tu puesto estará seguro, a salvo de la siguiente ronda de recortes en la empresa.

Últimas palabras

De acuerdo, volviendo a ti, sentado ahí frente a tu ordenador, tenso. Puedes tomarte un respiro, hemos cubierto lo básico. Ahora es tu turno de recordarlos. Imprímelos, recítalos si lo necesitas, solo asegúrate de que los sigas. El síndrome del impostor se reducirá si lo haces; y menuda sensación sería eso. Pero, ahora en serio, dentro de todas las posibilidades, las cosas saldrán bien. Con una buena actitud y la habilidad que (ciertamente) tienes, no llevará mucho tiempo ganar la confianza para levantar la vista de la oscurecida pantalla de tu ordenador y mirar a tu entorno y a los compañeros de tu alrededor. En ese hermoso momento te darás cuenta de que te mereces el puesto en el que estás. Has trabajado duro, y en realidad, puedes hacer bien el trabajo. Puede que también te permitas reconocer que realmente la mayoría de tu trabajo ha sido bastante bien recibido, estás un poco menos estresado, e incluso te empiezan a invitar una y otra vez a ir de copas después del trabajo. Ah qué felicidad... Llegó la hora de pedir un aumento.